lunes, 10 de agosto de 2009

Los amigos invisibles...

... y no es que yo este libre de pecado sino que me atrevi a reconocer lo que realmente pienso sin excusar a nadie para no dejarlo de querer, o para que no me dejen de querer o para no sentirme sola.

Para que quiero decir que alguien es mi amigo en este momento presente si realmente es invisible? Me libero a partir de hoy de mis sentimientos de a~noranza por todos los amigos con excusas para no mantenerse cerca. Fue hermoso tenerlos en mi vida.

Lo que no es hermoso es esa loquera de sentirme taaaaaaaaaan sola "teniendo tantos amigos". Cuando te sinceras en los tiempos de los verbos te cae la locha y se te aligera el equipaje.

Amigo no es el que una vez fue, es el que se ocupa por mantener el verbo en tiempo presente. No se puede vivir del pasado. Con la amistad se ha abusado mucho pues "quien es tu amigo te quiere realmente como eres...". Mira, TODAS las relaciones, TODAS, hay que mantenerlas. Hay que ser consecuente, constante... mostrar aunque sea una oreja de vez en cuando.

Una cosa es disfrutar de un reencuentro con alguien que fue tu amigo (que cosa mas rica) y otra cosa es que lo siga siendo (que cosa mas grande).

Y si, estoy hablando desde el dolor de haberme dado cuenta de ello. Desde la despedida y desde el darme cuenta que es bien cierto eso de que los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano... Pero tambien desde el alivio, porque consume mucha energia eso de disculparse unos con otros porque "tu sabes como es la vida" (y ni hablar del "tu sabes como soy yo" pooor favorr)... [si, todos los dias hay algo mas urgente o mas importante que hacerte saber que te quiero, que saber de ti, que sepas de mi, que me encanta estar contigo y que pienso en ti?!?!?!?!? co~no, mejor no te disculpes!]

Fiu! tenia esto atarugadisimo hace tanto tiempo!!! creo que ya no me va a dar tos mas nunca... :D

P.D.: Y la banda de los Amigos Invisibles (a quien adoro) que me perdone por haber tomado su nombre prestado para titular una reflexion sobre el desamor. Que mala amiga!

jueves, 16 de julio de 2009

Principe-sapo-principe...

(va con acentos raros porque tuve que formatear mi computadora y no he tenido chance de arreglar lo de el teclado... ni me acuerdo por donde es...)

En estos d'ias me acord'e de un terapeuta amigo que dec'ia que hab'ia decidido ser terapeuta de pareja porque pensaba que era la mejor manera de tener mejores familias... y tiene mucha raz'on. Pens'e que era una buena idea para este blog hablar de eso, as'i que por un tiempito le vamos a dedicar un espacio a la relaci'on entre las personas que cr'ian los hijos...

Qui'en no ha escuchado (por no decir pensado o dicho) la frase " es que todo cambi'o despu'es que nos casamos" (o empezamos a vivir juntos)? Hay incluso un libro que se llama "Que pas'o con el pr'incipe que me cas'e?"

Lo cierto es que llegamos a la pareja con mucho amor (y cuando hablo de pareja me refiero a la decisi'on de convivencia prolongada, no solamente de matrimonios tradicionales) pero con una serie interminable de estereotipos, idealizaciones, carencia de herramientas... si a eso le sumas todos los factores externos que hacen presi'on sobre este "sistema" (asuntos econ'omicos, familia extendida, comunidad, el perro, el gato, etc.) no es de extra~nar que sintamos que " esto como que no est'a funcionando" o "esto no es lo que yo pensaba"... el pr'incipe (o princesa) se convierte en un sapo... el amor se gasta... y entonces llegan los hijos (facilito, no?)

En los sucesivo quisiera compartir algunas herramientas que en 15 a~nos de relaci'on me han sido 'utiles para volver a encontrar a mi pr'incipe o volverme a convertir en princesa.

Por lo pronto, despu'es de este abreboca, los dejo con una reflexi'on o tarea: Escribe en un papel todos los atributos que le asignas a la pareja "ideal"... piensa desde atributos f'isicos hasta habilidades. Luego mira tu lista y reflexiona lo siguiente:
- Cu'ales tengo yo?
- Cu'ales tiene mi pareja?

Este simple ejercicio es un buen punto de partida para hacer un "inventario", valorar lo que ya se tiene y observar la percepci'on que tenemos de c'omo creemos que cada quien contribuye a la relaci'on.

Una 'ultima por hoy: Tu percepci'on sobre las cosas y eventos es TUYA, es tu creaci'on, es 'intima, es sagrada... pero no ES la verdad 'ultima de todas las cosas.

Gracias por acompa~name en este giro de tema. Ojal'a sigamos juntos.

Como siempre, buena suerte y hasta la pr'oxima!

lunes, 15 de junio de 2009

La tortuga y la liebre…

… no, no se trata de la fábula de Esopo. Se trata de una reflexión que me ha sacado muchas lágrimas pero que agradezco infinitamente que haya ocurrido pues me permitirá corregir el rumbo.

Resulta que me dí cuenta que los días con mi adorada hija se me pasaban en un eterno pugilato porque ella hiciera las cosas como y cuando yo quería. Tenía un pastel en la cabeza en cuando a crear hábitos y girar más órdenes que un general. Y lo más triste de todo era que mi sueño dorado, ser mamá y poder estar con mi hija se me estaba convirtiendo en mi peor pesadilla… te podrás imaginar la culpa, no?

Total que el otro día me cayó la locha pues… yo soy una liebre y mi hija es una tortuga. Cuál de los dos animales es mejor, o más bonito, o más valioso… los dos por igual, verdad? Simplemente que viven la vida con distintos ritmos! Y es que me di cuenta que yo vivo como a 100 Km. por hora y que Alejandra no tiene ningún apuro. Se da su tiempo para adaptarse e integrarse a las actividades, ambientes y personas, es introvertida, observadora… nada es más importante que lo que está sucediendo en ese preciso instante.

Esta “revelación” ocurrió mientras estábamos en un evento que se llamaba “toca un camión” en el que había camiones de todo tipo (grúas, jeeps, camiones de bombero, camiones de volteo, camiones de transporte…) y también un colchón saltarín… resulta que después de pasar rápidamente por cada camión a Ale le tomó como 10 minutos decidir meterse en el colchón saltarín y como íbamos “tarde”, hubo que sacarla antes que empezara a disfrutar… entonces la eterna historia: lloro, no quiero caminar, cárgame, yo quiero brincaaaaaaaaaaar…
Qué importaba ver bien 2 camiones y que ella pudiera disfrutar de brincar? Cuatro letras: N-A-D-A. Todos hubiésemos disfrutado mucho más.

Sé que es imposible llevar este ritmo en todas las ocasiones porque en la vida real el tiempo apremia, es un recurso escaso; pero tengo unas cuantas invitaciones:
1. A que nos demos cuenta de si estamos permitiendo que nuestros hijos vivan a su propio ritmo o si los estamos atropellando.
2. A que la próxima vez que sintamos la urgencia de apurarnos nos detengamos por unos instantes a pensar… realmente importa si me retraso 30 minutos o dejo de hacer algo de la agenda?
3. A aprender a disfrutar el presente
4. A reflexionar sobre si somos tortugas disfrazadas de liebres
5. A aprender a ser consecuentes con nuestra naturaleza

En la medida que respetemos la naturaleza de nuestros hijos estamos enviando un mensaje de respeto y seguridad, y estamos creando un espacio de tolerancia para aquellos momentos en los que hay que acelerar el paso. De esta forma hay muchos menos roces, la relación no sufre y se genera un vínculo de confianza y certeza; tu hijo aprende que puede contar contigo,y es muy probable que aprenda a ser flexible y comprenda que si bien su necesidad es importante, hay veces que no se puede...

Buena suerte y hasta la próxima,

miércoles, 3 de junio de 2009

Tú eres un bueno o responsable?

En esta era en la que los padres estamos prestando más atención (por no decir demasiada) a cómo es eso de ser un buen padre, leemos libros, acudimos a profesionales, buscamos por internet, preguntamos a los amigos y terminamos más confundidos de lo que estábamos al principio.


No estoy diciendo que educarse y buscar información tenga nada de malo. Me refiero a que si no prestas atención a tu intuición, a tu estómago, no vas a poder decidir con qué información quedarte. SIEMPRE alguien te va a dar una nueva idea de lo que significa ser un buen padre y casi siempre tendrán que ver con el HACER más que con el SER…


Ser un "buen padre" típicamente es visto como aquél que está pendiente de todas las cosas de sus hijos, le recuerdan en todo momento lo que debe hacer (qué sería de ellos sin mí…), sienten que los “fracasos” o “errores” de sus hijos son muestra de su competencia como padre, tratan por todos los medios de evitarle el sufrimiento a sus hijos, por mencionar algunas características.


Este estilo fomenta la dependencia pues evita que los hijos vivan ciertas experiencias que son necesarias para su desarrollo como personas responsables. Por ejemplo: si dejas a tu hijo en el colegio y al regresar a casa notas que dejó su cuaderno un “buen padre” saldría corriendo para llevárselo, pero… qué le estaríamos enseñando realmente? Que no importa lo despistado que sea, mi mamá/papá me va a resolver el problema.


Ahora imagina que cuando ves el cuaderno en casa, en lugar de salir corriendo, te dices “Qué es lo peor que puede pasar: Que la maestra mande una nota o que le dé un sermón? Qué podría aprender mi hijo de esta experiencia? Definitivamente va a aprender a estar más pendiente de sus cosas.”



Volvemos nuevamente a las consecuencias naturales. Siempre y cuando la integridad física y/o emocional de tu hijo no esté en peligro, debemos respirar profundo ante la tentación de resolverle o evitarle los problemas. Esto no significa que lo vas a abandonar sino que hay sutiles diferencias entre ser Superman y ser un guía y un apoyo.


Para aclarar un poco estas diferencias comparto con Uds. esta lista que obtuve de un sitio web www.masalto.com que tiene información bien valiosa:


Diferencias entre el Buen Padre y el Padre Responsable

Creencia del Buen Padre / Creencia del Padre responsable

Debo controlar / Creo que el niño puede tomar decisiones

Tengo todo el derecho / Creo en el respeto mutuo

Estas obligado conmigo / Sé ser humano

Tengo que ser perfecto / Sé que soy imperfecto



Comportamiento del Buen Padre / Comportamiento del Padre

Responsable Exijo obediencia / Permito que el niño elija de entre varias alternativas

Premio y doy castigos / Estimulo el respeto mutuo

Trato de ganar / Evito que el niño se sienta culpable

Me preocupa ser justo / Fijo normas realistas

Doy, pero con condiciones / Enfoco las virtudes

Exijo perfección de todos / No me preocupa guardar mi imagen

Encuentro errores / Soy tolerante

Me preocupa mucho el qué dirán / Me preocupa el desarrollo del niño



Resultados en el hijo de un Buen Padre

* Se vuelve rebelde. * Siente que debe ganar. * Esconde sus verdaderos deseos. * Se siente ansioso. * Busca vengarse. * Siente que la vida es injusta. * Miente. * Desconfía de los demás. * Se siente explotado. * Explota a los demás. * Cree que nunca es suficientemente bueno. * Se vuelve perfeccionista. * Le preocupa la opinión de los demás.



Resultados en el hijo de un Padre Responsable

* Tiene confianza en sí mismo. * Contribuye. * Resuelve problemas. * Se vuelve ingenioso. * Respeta a los demás y a sí mismo. * Tiene elevado sentimiento social. * Confía en los demás. * Ve sus errores como retos para seguir tratando de triunfar. * Tiene el valor de probar nuevas experiencias. * Es tolerante con los demás.





Elige entonces que padre quieres ser y qué hijo quieres tener...



Buena suerte y hasta la próxima!

jueves, 14 de mayo de 2009

El Secreto del Mago...

Hablábamos hace un par de semanas sobre la importancia de manejar con destreza las consecuencias naturales y lógicas para ganar influencia sobre nuestros hijos. Cuando utilizamos esta estrategia no solamente estamos fomentando disciplina sino que son múltiples los beneficios:

- Ejerces una paternidad más relajada porque tienes herramientas que evitan que llegues a extremos.
- Construyes una relación basada en respeto porque vas a gritar menos y vas a ser un ejemplo de autocontrol.
- Das estructura a tu hijo, es decir, cuando tu hijo sabe qué va a suceder, cuando le brindas un mundo consistente él/ella puede anticiparse, y esto es imprescindible para aprender autocontrol.
- Cuando le das a tu hijo la opción de escoger, lo estás haciendo partícipe del proceso y aprende a anticipar y aceptar las consecuencias de sus acciones.

Vamos ahora a la parte práctica planteando una situación cuyo “parecido con la realidad es pura coincidencia”. Al principio cuesta un poquito, pero como todo, con la práctica te vuelves UN EXPERTO encontrando consecuencias naturales y lógicas. Un amigo que vino de visita y nunca me había visto en mi rol de mamá me dijo que le maravillaba con la velocidad que sacaba explicaciones, que parecía un mago sacando conejos de un sombrero.

Pues el truco está en analizar tu plan del día y:
1. Identificar cuáles son los problemas probables.
2. Identificar cuáles son las conductas deseables. Recuerda ser específico y realista, nada de “que se porte bien”, o “que se quede sentadito y calladito todo el tiempo”. Tampoco pretendas que las haga TODAS, escoge las que más te importan.
3. Identificar las consecuencias naturales o lógicas pertinentes (escoge las más eficaces)y
4. Anticipar las consecuencias y usar cada vez que lo necesites el “si… y entonces… “ o el “si tu quieres…. entonces…”
5. CADA VEZ QUE TU HIJO ESTE HACIENDO LO DESEABLE, DÍSELO, RECONÓCELO Y ELÓGIALO.

SITUACIÓN: Vas al automercado.
1. Problemas probables: que agarre productos de los estantes y los tire al piso, que llore cuando le digas que no le puedes llevar todo lo que quiere, que llore porque se quiere bajar del carrito o porque se quiere ir.
2. Conductas deseables: que te ayude a hacer mercado encontrando o recordándote las cosas que faltan, que te ayude a poner las cosas en el carrito, que juegue en el carrito, que te ayude a vaciar el carrito, que le dé el dinero a la cajera, que espere por el recibo, que se despida de la gente…
3. Identificar consecuencias naturales y/o lógicas:
- Naturales: Que tengamos tiempo de ir a (el parque, la biblioteca, la tienda X, a comprar X, a visitar a X)
- Lógicas: comprar algo que quiera en el automercado (una sola cosa, así le das más valor), darle permiso de hacer una actividad especial (jugar con la computadora, ver una película aunque no sea fin de semana, etc.)
4. Cuando se estén montando en el carro le dices a tu hijo: Vamos a ir al automercado. Si me ayudas y terminamos rapidito, nos va a dar tiempo de ir a la tienda de animales a ver los pececitos y además te voy a comprar una sorpresita que tú escojas en el automercado (para que haya una consecuencia inmediata y otra a largo plazo que te den más espacio para negociar, pues a lo mejor no se gana la sorpresita, pero si a la final se “acomoda” entonces lo llevas al sitio especial, ves? Le estás enseñando a rectificar, a disculpar, a ser tolerante).
5. Apenas llegues al automercado, mete en el carrito el premio especial. Dile en cada pasillo lo que estás buscando y pídele que te ayude a encontrarlo. Juega con tu hijo (hazle cosquillas, busca algo de un color, busca una letra, canten canciones…).
Cuando empiece a hacer algo de la “lista negra”, dile que entonces vas a tener que dejar el premio y/o que no van a poder ir a… “Tú quieres llevar estas galleticas? Entonces ayúdame…” “Tú quieres ir a la tienda? Entonces ayúdame.” Recuérdale todas las cosas “buenas” que puede hacer y cada vez que haga algo de “tu lista de deseables” dile gracias por tu ayuda/colaboración, yo creo que nos va a dar tiempo de…

Y si a pesar de todo esto, todavía sientes que (como dice Eli) quieres enviarlos a Vanuatu por FedEx, no te sientas mal, RESPIRA PROFUNDO, simplemente acepta que ese es el reto de ser padre, sonríe y vuelve a empezar…

PACIENCIA y BUENA SUERTE!!!

martes, 28 de abril de 2009

O si no…te arranco la cabeza (o de las consecuencias naturales y lógicas) Parte I

Antes que Javier y yo nos casáramos, era un chiste familiar que él le ofreciera a mis sobrinos “arrancarles la cabeza” por cualquier tontería… a los niños les encantaba toda la pantomima del “tío furioso” que los perseguía por toda la casa bajo amenaza de cumplir su ofrecimiento.

Chistes familiares aparte, el caso es que algunas veces los padres profieren tal amenaza (o una similar) como último recurso, para expresar lo “lejos” que están dispuestos a llegar de no cumplirse su orden. Si supiéramos el papelote que estamos haciendo JAMAS lo haríamos.

Cada vez que dices que vas a hacer algo que no cumples (porque se te olvida o porque es imposible de cumplir, como el caso de “arrancar la cabeza” o sin ir muy lejos “vas a estar un mes castigado”) pierdes credibilidad e influencia en tu hijo. No importa cuán molesto te pongas, ESO NO ES AUTORIDAD. Tu hijo sabe que no importa lo que haga, tu ofrecimiento no se va a concretar… entonces QUE VIVA LA PEPA!!!

Ahí es donde la mayoría de los padres, cuando sienten que sus hijos NO OBEDECEN, recurren al castigo corporal… ese si es de verdad… y duele!

No voy a desarrollar aquí los pro y contra de ello porque ya se ha escrito lo suficiente, sino voy a hablarles de las consecuencias naturales y lógicas, estrategia que les va a ayudar muchísimo para educar hijos responsables y coherentes, y a proyectar una verdadera autoridad y credibilidad ante los hijos.

El otro día decía en una entrevista que en relación con la disciplina no hay recetas, pues dependiendo de la edad de tus hijos, el tamaño de tu familia y tus valores, tu estilo parental va a ser muy distinto. Sin embargo, pudiera decirse por regla general, que mientras más pequeños los niños y mientras más grande el grupo, hay menos espacio para la “democracia” y el asunto debe funcionar más o menos como un cuartel (ACLARO: en términos de reglas claras, roles definidos y rutinas marcadas, no de gritos ni vejaciones). A medida que los hijos crecen, hay un mayor nivel de raciocinio (aunque a veces los hijos se empeñen en demostrar lo contrario), mayor resistencia a las imposiciones y mayor apertura al diálogo, entonces se puede aplicar más el estilo democrático.

En el primer caso, ofrecer consecuencias NATURALES es más eficiente, mientras que con los adolescentes, funcionan mejor las consecuencias LOGICAS.

Aja, y qué son las consecuencias NATURALES y las consecuencias LOGICAS? Es un término que tomé prestado de un famosísimo programa de educación para padres (que en Venezuela se conoció como PECES –Padres Eficaces Con Entrenamiento Sistemático- y en inglés se conoce como STEP - Sistematic Training for Effective Parents). Según este método, las consecuencias naturales son aquellas que ocurren después de una acción y que no son planificadas ni controladas. Por el contrario las consecuencias lógicas son las que se han preestablecido, bien sea por acuerdo mutuo, por aplicación de reglas o provienen de una ley.

Concluyo la primera parte de este post dando un par de ejemplos de consecuencias naturales y lógicas para algunas conductas:

* Pegar a otros niños
C. Natural: Recibir un golpe, que nadie quiera jugar contigo.
C. Lógica: Retirar un juguete, irse del lugar
*
Tener el cuarto desordenado
C. Natural: Perder algún juguete importante
C. Lógica: No ver TV.
* No hacer la tarea

C. Natural:Sacar mala nota
C. Lógica:No poder ir al cine
* No cepillarse los dientes
C. Natural: Tener mal aliento, que te digan que te huele mal la boca y no quieran hablar contigo, que te salgan caries
C. Lógica: No poder leer un cuento antes de dormir
* Pedir las cosas por favor y gracias

C. Natural: Recibir lo que quieres, que te sonrían
*Tener tu cuarto ordenado

C. Natural: Encontrar las cosas cuando las necesitas
C. Lógica: Ver tu programa favorito
* Hacer la tarea

C. Natural: Sacar buenas notas
C. Lógica: Ir al cine
* Cepillarse los dientes

C. Natural: Tener los dientes limpios, buen aliento, evitar la caries


En la próxima entrega, ahondaré en cómo y cuándo es más conveniente aplicar unas u otras, así que si tienes una inquietud particular ESCRIBEME! y trataré de darte un par de consejos que te ayuden en tu situación.

Gracias por tu visita.

PACIENCIA y BUENA SUERTE!!!


miércoles, 1 de abril de 2009

No soy un Oompa-Loompa!

Cuántas veces cuando le hablas a tu hijo, se queda pensativo y no hace nada de lo que le estabas diciendo? Si, ya sé que no te alcanzan los cabellos en la cabeza para contar… pero no todo está perdido!

No es nuevo que desde la medicina y la psicología, pasando por la filosofía, hasta la educación, ha habido una eterna lucha por defender el punto de vista de que los niños no son una versión imperfecta de los adultos y que cuando su comportamiento (elecciones, verbalizaciones, movimientos) se aleja de lo que haría una persona “grande”, es un ERROR.

Los niños no son Oompa-Loompas! (o adultos enanos) . Una prueba reciente de ello es este artículo que me mandó una amiga “Why toddlers don’t do what they’re told” (Por qué los niños pequeños no hacen lo que se les dice).

Esta investigación apoya la idea de que el pensamiento infantil sigue un patrón de desarrollo muy particular (Oh, Piaget, qué grande eres!) y sugiere que los niños de 3 años en lugar de planificar sus acciones, recurren a su memoria cuando están frente a una tarea.

Traducido al español esto quiere decir que no necesariamente te están desafiando o desobedeciendo sino que:

- Responden mejor cuando apelas a algo que ya sucedió que cuando les hablas en términos de causa y efecto o de algo que no han vivido,
- que tu instrucción es información útil que van a usar cuando la necesiten, y
- que siempre que se pueda, hay que dejar que los niños experimenten las consecuencias naturales de sus acciones para que comiencen a hacer asociaciones causa-efecto y su pensamiento se desarrolle en esa dirección.

Por ejemplo: Están en el parque, se quitó los zapatos, y se dirige hacia donde están unas piedras. De nada sirve que le digas el consabido “ponte los zapatos porque te puedes hacer daño” con la esperanza de que se los ponga. Respira profundo y recuerda que tu intención debe ser DAR INFORMACIÓN:

- Menciona una ocasión anterior en la que el/ella u otro niño se hayan lastimado, “Te acuerdas el otro día que caminaste sin zapatos por las piedras? Qué te pasó?”, o
- Decirle, “tus zapatos están aquí, póntelos para ir a caminar en las piedras.”,
- Deja que pise un par de piedras y cuando te mire con cara de circunstancia, señálale los zapatos. (Por favor, no le digas TE LO DIJE! O AJÁ, VISTE?)

Un buen recurso es aprovechar los cuentos, las películas o programas infantiles bien para asociarlo con experiencias vividas o para traerlos a colación cuando sea oportuno. “Ah, mira, igualito como le paso a Rayo McQueen (Cenicienta, Caillou, Mickey, el sapo distraído, la osita,…)

Es decir, que:
- Tener expectativas realistas de “obediencia” evita que te pases todo el día estresado y molesto y tengas una mejor relación con tu hijo, y
- Que lo que hemos venido haciendo toda la vida es perfecto, solo que ahora entendemos por qué…

Buena suerte!

Fuentes:
http://health.msn.com/health-topics/articlepage.aspx?cp-documentid=100235228&gt1=31045
http://parentingtoolbox.com/hbuild/consequences.htm

martes, 10 de marzo de 2009

Paren el mundo que me quiero despeinar…

(Dedicado a Alejandra, Michelle y Raúl Manuel)

Confieso que no suelo abrir los e-mails con elaboradas presentaciones en Power Point llenas de música, imágenes, mensajes, revelaciones, testimonios, oraciones, etc. Pero hace aproximadamente un mes abrí uno que me encantó. En resumidas cuentas decía que todo lo que valía la pena hacer en la vida te despeinaba: estar al aire libre, brincar, retozar, bailar, hacer yoga, bañarse en el mar… y sabes qué? ES VERDAD!

Me viene a la mente la imagen de Michelle y Raúl Manuel (mi prima y mi sobrino). Ella por cuestiones de trabajo llega tarde a casa en la semana, pero durante el fin de semana se "recupera"… y lo pude ver este domingo cuando fuimos juntos a un parque… Michelle venía caminando de la mano de su hijito de 4 años después de haber retozado con él bajo la sombra de un árbol… no les puedo explicar la cara de amor, y lo mejor de todo “el despeinado”.

Y lo pude vivir muy conscientemente cuando justo antes de salir a hacer unas diligencias Alejandra me agarró la mano, me pidió que “me bajara” y me dijo “Mami, quiero echar broma contigo”. En ese preciso instante el mundo se detuvo. Que se esperen las diligencias, que se queden los platos sin fregar, los e-mails sin contestar, la casa sin recoger, que suene el teléfono y dejen el mensaje… porque me voy a despeinar… y allí estuvimos no sé cuánto tiempo (para mí fue una eternidad, qué delicia!) bochinchando de lo lindo… y la risa cantarina de mi hija me llenó el corazón. Así que terminé recibiendo más de lo que dí…

Bajando ya al mundo más terrenal y científico (qué lástima! pero a veces toca), los beneficios del contacto físico y la risa no son un secreto; el abrazo activa las conexiones neuronales (lo que es bueno para el sistema nervioso) y ambos liberan endorfinas, que es la hormona del bienestar y que fortalece el sistema inmunológico.

Para los niños en particular, el contacto físico con los padres redunda en autoestima, seguridad, confianza, fortalecimiento del vínculo afectivo, mejores habilidades sociales, desarrollo de empatía… la lista de por qué es bueno abrazar y reírse es infinita y excede los objetivos de este post… y es que la mejor justificación para hacerlo es porque ES DIVINO!

Lo que quiero transmitir en esta ocasión es que nunca son suficientes los besos y abrazos que puedes dar a tu hijo. Y que habrá valido la pena dejar de hacer o posponer CUALQUIER cosa por darte tiempo para expresar tu amor.

Entiendo que no todos nos sentimos igual de cómodos con el contacto físico (las madres tendemos a expresar afecto más que los padres), y que dependiendo de la edad y sexo de tu hijo estará más o menos receptivo; pero hay muchas formas de fomentarlo gradualmente y siempre será mejor algo que nada. Así que puedes...

- Mirarle a los ojos cuando le estés diciendo algo positivo,
- Pasar tiempo juntos (aunque sea 10 minutos al día),
- Sentarte cerca viendo TV compartiendo una bolsa de chucherías (bueno, está bien, también puede ser un nutritivo plato de frutas...whatever),
- Rascarle la cabeza, (eso me recuerda a mi papá)
- Ponerle la mano en el hombro al tiempo que expresas reconocimiento de algo que hizo bien o simplemente afecto,
- Darle un beso en la cabeza,
- Leerle un cuento,
- Compartir un helado (u otro nutritivo plato de frutas...sorry),
- Caminar juntos poniendo la mano en su hombro…

En fin, MADRES Y PADRES, no dejen de expresar tu afecto, disfruten CON tus hijos… despéinense con frecuencia.

Buena suerte!

jueves, 26 de febrero de 2009

Los zapaticos me aprietan…

“Si yo volviera a ser niño” es el nombre de uno de los libros más hermosos que he leído. Su autor es Janusz Korczak. Trata de la historia de un hombre que deseó con toda su alma volver a la infancia. El truco está en que regresa, pero su mente sigue siendo adulta… y créanme, que la historia es bien dura y aleccionadora.

… y eso me recuerda algo que me dijo Elí en el último programa: ser hijo no es nada fácil.

… y eso me lleva a recordar el consejo que me dio mi suegrita, Cecilia, mucho antes de yo ser mamá. Ceci dice que para criar a los hijos, comprenderlos y mantener una buena comunicación lo que hay que hacer es tratar de acordarse cómo pensaba uno cuando tenía esa edad y razonar desde ahí.

Has tratado en algún momento de recordar las partes no tan idílicas de la infancia?

- TODO el mundo te da órdenes y te dice qué hacer (mamá, papá, abuelos, hermanos, maestros, la vecina…) y a veces son órdenes confusas y/o contradictorias!

- NADIE te comprende y tú tampoco comprendes el por qué de tantas cosas (Cómo es que yo quiero jugar AHORA y no puedo? Por qué no puedo quedarme despierto HASTA LA HORA QUE QUIERA? Por qué no puedo ir sin suéter si YO NO TENGO FRÍO? Qué es eso de LA SEMANA QUE VIENE? Qué significa AHORA NO PUEDO COMPRARTE ESO?)

- TIENES que pedir ayuda constantemente porque no alcanzas, no tienes fuerza, no sabes cómo se hace, te la pasas cayéndote…

- NO QUIERES IR AL COLEGIO… y punto!

- No tienes ni idea de cómo expresar o canalizar algo que sientes (miedo, vergüenza, tristeza, rabia) y no sabes cómo TERMINAS “PORTÁNDOTE MAL”… y todo sale peor.

- NO ENTIENDES cómo te descubrieron la mentira…

La idea de esta enumeración no es mostrar una perspectiva pesimista de la infancia… jamás. Su propósito es que no subestimemos los “rollos infantiles”, que recordemos que ser niño tampoco es fácil, pues estás "a merced de fuerzas externas, internas y extrañas" la mayor parte del tiempo.

Como padres siempre, antes de dar un sermón, instrucción o felicitación, debemos tratar de pensar por qué nuestros hijos están actuando de determinada manera. Pero no desde la perspectiva adulta, sino la del niño. Desde allí nos haremos entender mejor, comprenderemos mejor y seremos más efectivos.

Un ejemplo sencillo, quién no ha oído el NO ME AYUDES o YO LO HAGO SOLO. Da mucha ternura y a veces risa (y algunas veces no mucha risa por los desastres que ocasionan tales iniciativas) ver a los niños abotonarse el suéter saltándose un botón, ponerse la franela al revés, escribir una palabra comiéndose una letra, casi tumbar la pecera porque hay que bañar al pececito

Y cuántas veces en lugar de sonreír, premiar el esfuerzo (y la creatividad) y aceptar los errores como parte del proceso, APURAS, CORRIGES, SOBRE ESTIMAS las consecuencias… todo eso desgasta tu influencia sobre tu hijo, tu relación con él y tu tolerancia.

ESCOGE TUS BATALLAS. Guarda tu energía para aquellas cosas realmente importantes, que tengan un impacto a corto y/o mediano plazo, o que afecten a terceros.

EXPLICA, EXPLICA, EXPLICA. El formato "Si...entonces..." es el mejor. TEN PACIENCIA que algún día entenderá, completará la frase solito, e incluso te soltará unas de su propia elaboración.

Qué crees que pasaría si no apuraras tanto, si no corrigieses tanto y todo, si te detuvieses por un segundo a sopesar las consecuencias de ese “error”? Qué es más importante, el orgullo que siente tu hijo de haberse puesto el suéter solito o que se lo ponga “BIEN”? Qué pasa si sale con el suéter medio torcido? Te apuesto que más de uno sonreirá… y el que no sienta ternura “que Dios se apiade de su alma".

Así que, parafraseando a Cecilia, NUNCA DEJES DE PONERTE LOS ZAPATOS CHIQUITOS.

Buena suerte!

jueves, 12 de febrero de 2009

Y para qué equipo juegas tú?

Alguna vez te ha pasado que le acabas de decir a tu hijo que no puede ver televisión porque ya ha visto suficiente y al rato pasa tu pareja (cuando no, un abuelo) con un DVD en la mano para prender la televisión? Qué tal acabar de decir que las 6 de la tarde no es hora para comer chocolate y encontrártelos a los dos diez minutos más tarde relamiéndose con unas oreo dark?
Ahí es cuando se le sale a uno el humo por los oídos… no solamente por el asunto de ser desobedecido sino ignorado o contradicho. Y es que los muy astutos (los hijos, por supuesto) son como el agua, cuando se les cierra una rendija, encuentran otra por dónde salir. Tan pronto le dices no por un lado buscan quién les va a decir que sí, y tratan todas las artimañas; desde el por favor infinitas veces, llorar, gritar, y pare Ud. de contar. Si a esto le sumas que los adultos de la casa no manejan las mismas reglas o criterios, los resultados son catastróficos: se pierde autoridad, quedas como el malo de la película, y lo más importante, el niño queda sumido en un mar de inconsistencias. La inconsistencia genera inseguridad. Además, el niño aprende a desobedecer, y no aprende autocontrol ni honestidad, valores fundamentales para un ser humano.

No se trata de que tú solo pongas (o impongas) las reglas, se trata de, como dice la Supernanny, Jo Frost, estar todos en la misma página; o de cómo decimos nosotros, “jugar para el mismo equipo”. Para esto ella sugiere una técnica que me parece genial. Yo la “tropicalicé” un poco, le añadí de mi propia experiencia y me ha dado buenos resultados. Si lo planificas bien, no toma más de una hora y los beneficios son INCREIBLES. Aquí va, y buena suerte!

Paso 1: Identificar problemas de comunicación y limar asperezas.
Los tropiezos en la crianza de los hijos pueden deberse a múltiples razones y no una única (“Mi pareja no hace nada”). Puede ser que hay un desbalance de actividades, pero puede ser también que no tenga ni la menor idea qué hacer y antes de “poner la torta” prefiera retirarse. Así que para ayudar a ver qué es lo que está sucediendo, una vez que los niños estén durmiendo, siéntense con un café, té o cualquier otra bebida de su agrado (no hagas este ejercicio después de un “ventarrón”… aprovecha mejor un momento agradable) y haz lo siguiente: Menciona hasta 3 cosas que te gusta cómo tu pareja ejerce su rol de padre/madre y 3 cosas que te gustaría que cambiaran. SE ESPECIFICO. Si hablar resulta difícil o incómodo, escriban.
Por ejemplo: Me encanta cómo haces reír a los niños, me gusta cuando les haces el desayuno, me gusta cuando le lees cuentos. Quisiera que no fueras tan regañón, me gustaría que antes de dar un permiso chequees conmigo, no me gusta que me contradigas frente a los niños (me lo puedes decir aparte).

Paso 2: Identificar los problemas específicos de crianza.
Traten de identificar cuáles son los problemas de crianza que están confrontando. Se trata de hábitos? De disciplina? De respeto? Alguno tiene alguna idea de cómo resolverlo? (ESCUCHA, podrías quedar gratamente sorprendido/a). Pónganse de acuerdo en algunas reglas básicas (no más de 5, no traten de cambiar el mundo de una sola vez) y escríbanlas. Eviten las prohibiciones; procuren decir como si quieren que se hagan las cosas.
Por ejemplo:
1. Hablar en tono de voz bajo, y decir por favor y gracias.
2. Cumplir con la lista de tareas de la casa
3. La hora de acostarse a dormir es las 8:30 p.m.

Paso 3: Balancear
Un buen ejercicio complementario es que cada quien escriba una lista de las cosas de las que es responsable en el hogar. Si las listas parecen desiguales, es hora de redistribuir. Incluye a los niños al asignar responsabilidades, nunca es demasiado temprano para empezar a hacerlos copartícipes de la rutina de la casa, así sea de la tarea más simple (ayudar a mami a echar el detergente en la lavadora, cerrar la puerta de la secadora).

Paso 4: Comunicar y poner en práctica.
Durante un momento agradable hagan sus anuncios. Comenten como equipo a sus hijos (y otros miembros de la familia) las nuevas “reglas” y las nuevas responsabilidades. Hagan un afiche y pónganlo en un lugar visible (los hijos pueden participar en la confección del mismo e incluso pueden añadir alguna regla). Pero no te engañes, no creas que ya la magia está hecha. Recuerda que la repetición, la constancia, LA PACIENCIA y el elogio, son las claves para que todo funcione. No se limiten a señalar cuándo alguien está rompiendo el acuerdo. Si alguien está haciendo algo de acuerdo a las reglas (incluyendo los padres) háganlo público y notorio, con un agradecimiento o un premio especial.


Fuente:
http://www.supernanny.com/Advice/-/Supernanny-techniques/-/Routine-and-teamwork/The-same-page-technique.aspx

jueves, 29 de enero de 2009

Tiempo para observar las hormigas…

Disclaimer: perdónenme hoy si no incluyo mis referencias o fuentes o si no cito ningún autor. No dormí anoche a causa de la tos y no tengo cabeza más que para recordar cosas que he leído en algún lugar, que otro ha dicho, que me sucedieron… así que hoy ese es todo mi equipaje.

Para variar, comienzo con un cuento de mi mamá… ella me dice que cuando era pequeña se pasaba horas viendo los caminos de hormigas. De vez en cuando espachurraba alguna a ver qué ocurría. Notaba que se alborotaban todas, que se devolvían, se desaparecían y volvían a venir… Yo misma recuerdo haber pasado largo rato acostada en el piso de mi casa que era de granito vaciado y que me encantaba sentir el frío en el cuerpo; además, me daba tiempo de observar la cantidad de cosas que quedan atrapadas cuando hacen ese tipo de piso: tornillos, monedas, tuercas… Ah! Y quién no recuerda haberse acostado en la grama o la terraza para ver las formas de las nubes… y qué me dices de sentarse frente a la biblioteca leyendo los nombres de todos los libros y tratando de inventar como se pronunciaba "Ulrich Lever" o "Agatha Christie", con títulos misteriosos que picaban tu curiosidad como "La Tercera Ola"…

Y todo este cuento viene a cuenta de que en nuestros tiempos si una mamá ve a su hijo "sin hacer nada" inmediatamente "le encuentra una actividad". De hecho, los niños "se portan mal" cuando no tienen ninguna actividad planeada porque no saben entretenerse solos, no saben descansar, no saben estar sin un video-juego por delante dándole miles de colores y musiquitas por segundo… no saben funcionar sin una estimulación externa o una orden dada por algún instructor, profesor, coach.

Todo eso va en contra de la creatividad, del desarrollo de la observación y de la reflexión. Todas herramientas básicas para relacionarse con otros, para aprender autocontrol, para conocerse a sí mismos, para encontrar explicaciones al mundo sin que alguien le mastique la respuesta y se la de... Si un niño aprende a vivir "controlado" desde afuera, no tendrá confianza en sí mismo y no creo que tenga que escribir mucho para que sepamos o imaginemos la lista de consecuencias, no? Otra cosa, la sobre estimulación produce falta de concentración y agotamiento; esto afecta no solamente su rendimiento en general, sino que tiene impacto en lo emocional también.

Tener tiempo para "no hacer nada", para estar aburrido, obliga al niño a encontrar sus propios recursos. Adicionalmente, ese tiempo de reflexión o de dejar la mente vagar es excelente para el sistema nervioso pues produce beneficios similares al sueño.

Ahora vamos a la parte práctica, cómo se hace eso?

1) No le impongas a tu hijo una agenda muy apretada… Eso de "el lunes tiene X, el martes W, el miércoles B,…" no es bueno para nadie. Tu hijo (y toda la familia) se va a beneficiar muchísimo más de disfrutar de una actividad extraescolar, hacer bien sus tareas y tener tiempo para jugar, que de estar súper estresado porque no da tiempo de nada, de pasarse hasta las tantas de la noche haciendo tareas y proyectos, de sentirse inadecuado porque no "destaca" en todas las actividades que hace… piénsalo bien.

2) Fomenta el desarrollo de la observación. Vete al parque con tu hijo, camina por ahí, recoge hojas, piedras, fíjate en las manchas de los árboles, escucha los pájaros, haz una lista mental de todos los animales y flores que has visto, fíjate si notas los olores del lugar, ve a darle comida a los peces y fíjate si son todos iguales, mira, observa, camina en silencio… Y si no eres tan comeflor como yo, cuando vayas manejando con tu hijo dile que esté pendiente de encontrar su letra, de ver si ve un carro de X color, si ve un edificio Y, que te avise cuando vea un STOP, o un carro de policía, inventa un cuento y dile que complete tus frases… no sé, diviértete…

3) Empieza temprano incluyendo en la rutina de tu hijo un TIEMPO PARA DESCANSAR (o actividades tranquilas), eso significa cero TV, cero música...

Pero si tu hijo ya creció y quieres encontrar tiempo para ver las hormigas, vete a la playa, a pescar, a manejar bicicleta, a caminar por un bulevar, a hacer competencia a ver quién aguanta más la respiración, o quién escupe más lejos o atina al blanco, o aprende a jugar poker…

Suerte!

Un abrazo,

jueves, 22 de enero de 2009

Vuelta a los Valores (Parte II) o Los Tres Mandamientos.

Releyendo el post pasado me di cuenta que me faltó hacer el enlace entre los valores y cómo éstos se reflejan en la práctica. Justamente en una clase de Ética que estoy viendo me vino la herramienta perfecta. Resulta que los valores se ponen en práctica a través de principios o reglas… algo así como los mandamientos. Y fíjate que de alguna forma ya lo intuía pues el primer aspecto al cual hice referencia fue “Honrarás a tu padre y a tu madre”…

Entonces, para educar en función de valores haz tu lista de "mandamientos". Siéntate y piensa qué tres cosas son importantes para ti y que quisieras que tus hijos valoraran también. Luego elabora un “slogan” (no prohibiciones u órdenes) para cada una de ellas. Si te salen más de tres escoge los más importantes y los restantes los guardas para dentro de tres meses o seis meses. Puedes (y debes) hacer este ejercicio más de una vez en tu vida.

Digamos que para ti son importantes el respeto, la libertad y la familia, la siguiente podría ser tu lista de “mandamientos” y cómo podrías ponerlos en práctica:
1) Respeto: Todos tenemos derecho a equivocarnos y rectificar.
Cuando tu hijo se esté “portando mal” puedes, en lugar de regañarlo, decirle que se equivocó y mostrarle un par de formas de cómo es aceptable o recomendable hacer lo que estaba haciendo. Por ejemplo: si tu hijo tira algo al piso porque no lo quiere, tú RESPIRAS PROFUNDO, le dices firmemente, así no se hace, te equivocaste. Si no lo quieres lo puedes poner a un lado así (y le muestras cómo) o devolverlo y decir “no gracias”. Si te grita o te dice algún “disparate”, RESPIRAS PROFUNDO le dices firmemente que no le permites que te hable de esa manera y le dices cómo sí puede expresarte su disgusto, desacuerdo, frustración. Si es necesario, bien porque la ofensa fue grave o muy repetida, aplica time-out o pérdida de algún privilegio.

2) Libertad: Todos tenemos derecho a escoger.
Solamente por cuestiones prácticas no mantengas las opciones abiertas todo el tiempo, pero el ejercicio de escoger habitúa al niño a pensar sobre lo que quiere, decirlo, y hacerse responsable por ello. Ponle tres franelas en la cama y pregúntale cuál le gustaría ponerse; cuando estés en el automercado pregúntale si prefiere las galletas oreo blancas o las de chocolate; pregúntale cuál de los tres cuentos quiere leer.

3) Familia: Hacer al menos las comidas del fin de semana sentados todos a la mesa. Comer juntos ayuda a desarrollar el sentido de pertenencia. Los rituales no solamente sirven para desarrollar buenos hábitos sociales sino que también son momentos perfectos alrededor de los cuales se construyen memorias.

Hacer esta sencilla lista te ayuda a focalizar tus esfuerzos, ahorrar energías, y ser más efectivo. Toda vez que ya esto forma parte de la cotidianidad, haz el ejercicio otra vez y escoge tres nuevos mandamientos… poco a poco se llega muy lejos.

Educar a tus hijos de esta manera los hace HUMANOS. Como escuché una vez decir: Los hijos son lo más importante en nuestras vidas, pero no el centro del universo; así que al enseñarles a vivir en amor, en el respeto por sí mismo y por los demás, a ser responsables y resolver sus problemas, le estamos dando las mejores herramientas para desarrollarse en un mundo en el que habrán de valerse por sí mismos.


Fuentes: Gillies, B.. 50 Easy Ways to Be a Fantastic Parent. Consultado el 14/01/2009 en http://www.parents.com/parents/printableStory.jsp?storyid=/templatedata/parents/story/data/1226611856261.xml

miércoles, 14 de enero de 2009

Vuelta a los valores… (Parte I)

En todo este tiempo desde que era estudiante de psicopedagogía, pasando por psicología y hasta hoy que soy mamá, he notado ciertas consistencias en la literatura referente a la crianza de los hijos.

En la gran mayoría de los artículos y libros que he revisado recientemente se hace énfasis en volver a los valores. Detrás de cada sugerencia, técnica, procedimiento, receta o como lo quieras llamar, se puede leer entre líneas que lo importante es que el adulto enmarque todas sus acciones en un sistema de valores y que sea consistente. Si bien es cierto que hay tendencias que van y vienen, lo que sigue son algunos aspectos que hemos leído hasta en la biblia

1. “Honrarás a tu padre y a tu madre”: Como dice Wendy Mogel, autora del libro The Blessing of a Skinned Knee, “tus hijos no necesitan otro par de amigos altos. Ellos tienen sus propios amigos, y todos son más chéveres que tú. Necesitan unos padres.” (2001. P.62). Esto no significa que necesitan unos ogros; no hay que confundir ejercer la paternidad con ser alguien serio, aburrido, temible, autoritario… Necesitan personas adultas amorosas, que les pongan reglas, les den consistencia y estabilidad a su mundo, alguien a quién acudir cuando no sepan qué hacer, alguien a quién imitar y admirar. Juega con tus hijos, diviértete con ellos. Esa es la mejor manera de acercarte a ellos.

2. Corto, Claro y Repetido: Esto funciona para todas las edades (y hasta para los esposos(as)!). El sermón NO FUNCIONA. En el asunto de la disciplina hay que recurrir a las técnicas de publicidad y mercadeo. Cuando vayas a decir algo piensa como si fueras a hacer un comercial de televisión, en un slogan, una frase contundente, fácil de recordar, fácil de entender. Sería ideal siempre tener tiempo para conversar, argumentar y convencer, pero con demasiada frecuencia ocurre todo lo contrario y por no tener tiempo para el sermón, podemos estar dejando pasar por alto cosas importantes. Tener influencia sobre nuestros hijos es algo que requiere de una planificación magistral… Por ejemplo, si sabes que mañana tu hijo va a encontrarse con alguien con quien pelea mucho por los juguetes, tu puedes comenzar desde hoy a decirle como una grabadora: “Si Fulanito te empuja, tú le dices “NO! Y me vienes a buscar”, o también, “Si no te prestan el juguete, esperas tu turno o juegas con otra cosa.” luego tú le dices el comienzo y que tu hijo termine… hasta que se lo aprenda como un lorito. Créeme que funciona. Paciencia y consistencia son las claves.

3. “El que mucho abarca poco aprieta”: No pretendas corregirlo todo, o al menos no todo al mismo tiempo. Te cansas, pierdes eficacia, y terminas por darte por vencido. No es igual de importante si las medias combinan con la franela que cepillarse los dientes antes de salir, cierto? Así que antes de hacer cualquier corrección piensa si de aquí a dos años va a ser importante todavía. Si la respuesta es SI, entonces habla. Además, si pones demasiadas reglas para absolutamente todo, tu hijo puede en algún momento sentirse inseguro y perder independencia o podría también rebelarse. Ser tan estricto tampoco es bueno para ti, pues te imaginas que para todo tuvieses que dar aprobación?

4. “Pórtate bien”: o en su otras versiones, “no te portes mal”, “te portaste muy bien”, “te portaste muy mal”… habrá algo más vago que eso? Tú te imaginas todas las cosas que pueden pasar por la cabeza de tu hijo en relación con esa instrucción o comentario? Será que me quedé sentado? Será que hablé? Será que juegue? Será que coma o que no coma? … La más bien intencionada de las frases caerá en el mar del olvido, perderá su efecto y tu hijo pasará a ser un “desobediente” siempre que no especifiques a qué te refieres. En cada situación, en cada contexto, portarse bien es algo diferente. Asegúrate de comunicar a tu hijo qué esperas de él en forma concreta o por qué lo estás felicitando o corrigiendo. Por ejemplo:
- Si fueron a comer a casa de unos amigos y tu hijo se portó “de maravilla” dile: “qué bien cómo te quedaste sentado, usaste tus cubiertos y probaste una comida nueva”;
- o antes de irte al trabajo dile: “acuérdate, cuando llegue tienes que haber hecho la tarea para yo revisarla y dejar tus juguetes recogidos.”; en lugar de “pórtate bien”…
- o al corregirlo no le digas “te portaste malísimo”. Especifica la conducta inadecuada y su consecuencia: “como no recogiste los tacos cuando te lo pedí, ahora los voy a guardar por unos días.”

Bueno, para hacer honor a mi recomendación No. 4 de este post, seguimos con más sobre los valores en la próxima entrega.

Buena suerte!


Fuentes:

Gillies, B. 50 Easy Ways to Be a Fantastic Parent. Consultado el 14/01/2009 en http://www.parents.com/parents/printableStory.jsp?storyid=/templatedata/parents/story/data/1226611856261.xml

Mogel, W. (2001). The Blessing of a Skinned Knee. New York: Scribner.

Reilly, K. 6 Resolutions for Better Toddler Behavior. Consultado el 14/01/2009 en
http://www.parents.com/toddlers/development/behavioral/better-toddler-behavior-resolutions/?sssdmh=dm17.355289&esrc=nwpcb27_09&email=1210322184

jueves, 8 de enero de 2009

No?

Mi hija de tres años está pasando por una etapa muy interesante, y es que ya tiene unos repertorios de manipulación sorprendentes. Al mismo tiempo, está poniéndonos a prueba constantemente, a ver dónde le ponemos el límite…

Esto me tomó por sorpresa y de pronto me encontré que me pasaba todo el día diciendo NO. Ya hacia la tarde-noche, no tenía ni idea si podía ser un SI, pero a esa hora ya estoy tan cansada que recurro a la vieja estrategia de “porque NO, y punto”.

He estado pensando (y sintiendo) que el NO se me está gastando. Lo noto en que se “desconecta”cuando empiezo a explicar por qué NO o en que “no obedece”, o en que le pregunta a otro adulto (llamese abuela o papá)

No quisiera por nada del mundo que Alejandra se sintiera “atrapada sin salida” pues en la medida en que dices NO por un lado, ella puede tratar de buscar dar salida a ese impulso por otro lado; bien sea inventado algo nuevo, o gritando más fuerte, o haciendo algo peligroso. Quisiera que ella aprendiese de autonomía y no de culpas, miedos y vergüenzas; así que me di a la tarea de investigar un poco sobre las alternativas al NO y aquí van algunas recomendaciones:

1. EL TONO DE VOZ: No grites a menos que la casa esté en llamas. El gritar muestra descontrol y falta de respeto (hacia ti mismo y hacia los demás). Cuando sientas que estás a punto de gritar, cuenta hasta 10, respira profundo y luego dí lo que tengas que decir.
2. PREGUNTAR: Prueba de vez en cuando pregunta en lugar de decir qué hacer. Por ejemplo: en lugar de decir, “cepíllate los dientes” puedes decir “qué hacemos después de desayunar?
3. ESCOGER: Cuando sea posible, da la instrucción con 5 o 10 minutos de antelación, así disminuyes la resistencia e incrementas la posibilidad de obediencia. Por ejemplo: en lugar de decir “Nos vamos”, prueba decir “Nos vamos dentro de 10 minutos, qué es lo último que quieres hacer, columpio o tobogán?” o también, en vez de decir “recoge tus juguetes ya” puedes decir “cuando se acabe el programa que estás viendo, recoges los juguetes”.
6. HAZLO TU: Cuando no prefieras no hablar o en caso de que tu hijo sea muy pequeño y la instrucción sea compleja, puedes simplemente tomar acción. Por ejemplo, en lugar de decirle “Siéntate aquí” (por décima vez) cárgalo y siéntalo donde corresponde.
7. USA EL SENTIDO DEL HUMOR: eso ayuda tanto al padre como al hijo. Siempre que puedas, disminuye la tension hacienda alguna broma. Por ejemplo, en lugar de decir “Escúchame que te estoy hablando” llama su atención con un juego como “Ay, aquí viene el gusanito a despertar a los niños que no oyen.” (si no funciona, por lo menos se rieron un ratico).
8. RUTINAS, RUTINAS: tener una rutina ayuda a evitar la necesidad de dar órdenes constantemente. El niño sabe lo que viene o lo que se espera que haga.
9. PACIENCIA: a veces nos olvidamos que ciertas cosas toman tiempo aprenderlas. Cuando haya habido algunos cambios (vuelta a clases después de vacaciones, mudanza, entre otros) es normal que todos nos sintamos fuera de lugar y necesitemos un tiempo para “recordar” o reconstruir nuestras consistencias.
10. BUENAS SALIDAS: en lugar de decir NO de plano, puedes postponer o decir cuando SI. Por ejemplo, a cambio de decir No puedes decir: Claro que sí, después que…; Si, mañana; Si, primero esto y luego….; Déjame pensarlo…; Lo puedes hacer en el parque…

Quisiera terminar este post con una última reflexión personal. Se trata de tener expectativas realistas sobre nuestra labor como padres. No esperemos ser perfectos sino poner empeño en mejorar la calidad de la relación con nuestros hijos.

Buena suerte!

Fuentes:
http://www.positivediscipline.com/articles/no.html
http://www.supernanny.com/Advice/-/Your-child/-/Child-care/Alternatives-to-No.aspx