jueves, 14 de mayo de 2009

El Secreto del Mago...

Hablábamos hace un par de semanas sobre la importancia de manejar con destreza las consecuencias naturales y lógicas para ganar influencia sobre nuestros hijos. Cuando utilizamos esta estrategia no solamente estamos fomentando disciplina sino que son múltiples los beneficios:

- Ejerces una paternidad más relajada porque tienes herramientas que evitan que llegues a extremos.
- Construyes una relación basada en respeto porque vas a gritar menos y vas a ser un ejemplo de autocontrol.
- Das estructura a tu hijo, es decir, cuando tu hijo sabe qué va a suceder, cuando le brindas un mundo consistente él/ella puede anticiparse, y esto es imprescindible para aprender autocontrol.
- Cuando le das a tu hijo la opción de escoger, lo estás haciendo partícipe del proceso y aprende a anticipar y aceptar las consecuencias de sus acciones.

Vamos ahora a la parte práctica planteando una situación cuyo “parecido con la realidad es pura coincidencia”. Al principio cuesta un poquito, pero como todo, con la práctica te vuelves UN EXPERTO encontrando consecuencias naturales y lógicas. Un amigo que vino de visita y nunca me había visto en mi rol de mamá me dijo que le maravillaba con la velocidad que sacaba explicaciones, que parecía un mago sacando conejos de un sombrero.

Pues el truco está en analizar tu plan del día y:
1. Identificar cuáles son los problemas probables.
2. Identificar cuáles son las conductas deseables. Recuerda ser específico y realista, nada de “que se porte bien”, o “que se quede sentadito y calladito todo el tiempo”. Tampoco pretendas que las haga TODAS, escoge las que más te importan.
3. Identificar las consecuencias naturales o lógicas pertinentes (escoge las más eficaces)y
4. Anticipar las consecuencias y usar cada vez que lo necesites el “si… y entonces… “ o el “si tu quieres…. entonces…”
5. CADA VEZ QUE TU HIJO ESTE HACIENDO LO DESEABLE, DÍSELO, RECONÓCELO Y ELÓGIALO.

SITUACIÓN: Vas al automercado.
1. Problemas probables: que agarre productos de los estantes y los tire al piso, que llore cuando le digas que no le puedes llevar todo lo que quiere, que llore porque se quiere bajar del carrito o porque se quiere ir.
2. Conductas deseables: que te ayude a hacer mercado encontrando o recordándote las cosas que faltan, que te ayude a poner las cosas en el carrito, que juegue en el carrito, que te ayude a vaciar el carrito, que le dé el dinero a la cajera, que espere por el recibo, que se despida de la gente…
3. Identificar consecuencias naturales y/o lógicas:
- Naturales: Que tengamos tiempo de ir a (el parque, la biblioteca, la tienda X, a comprar X, a visitar a X)
- Lógicas: comprar algo que quiera en el automercado (una sola cosa, así le das más valor), darle permiso de hacer una actividad especial (jugar con la computadora, ver una película aunque no sea fin de semana, etc.)
4. Cuando se estén montando en el carro le dices a tu hijo: Vamos a ir al automercado. Si me ayudas y terminamos rapidito, nos va a dar tiempo de ir a la tienda de animales a ver los pececitos y además te voy a comprar una sorpresita que tú escojas en el automercado (para que haya una consecuencia inmediata y otra a largo plazo que te den más espacio para negociar, pues a lo mejor no se gana la sorpresita, pero si a la final se “acomoda” entonces lo llevas al sitio especial, ves? Le estás enseñando a rectificar, a disculpar, a ser tolerante).
5. Apenas llegues al automercado, mete en el carrito el premio especial. Dile en cada pasillo lo que estás buscando y pídele que te ayude a encontrarlo. Juega con tu hijo (hazle cosquillas, busca algo de un color, busca una letra, canten canciones…).
Cuando empiece a hacer algo de la “lista negra”, dile que entonces vas a tener que dejar el premio y/o que no van a poder ir a… “Tú quieres llevar estas galleticas? Entonces ayúdame…” “Tú quieres ir a la tienda? Entonces ayúdame.” Recuérdale todas las cosas “buenas” que puede hacer y cada vez que haga algo de “tu lista de deseables” dile gracias por tu ayuda/colaboración, yo creo que nos va a dar tiempo de…

Y si a pesar de todo esto, todavía sientes que (como dice Eli) quieres enviarlos a Vanuatu por FedEx, no te sientas mal, RESPIRA PROFUNDO, simplemente acepta que ese es el reto de ser padre, sonríe y vuelve a empezar…

PACIENCIA y BUENA SUERTE!!!