miércoles, 19 de septiembre de 2007

Quiero todos mis recuerdos...

... el otro día estaba jugando con Alejandra en la cama. Nos estábamos divirtiendo horrores. De pronto me encontré haciéndole algo que mi mamá me hacía a mí: halándole suavemente, uno a uno, los deditos de los pies. Cuando ví la cara de placer y de sorpresa de Alejandra fué que caí en cuenta y recordé lo que yo sentía. Lo que me llama la atención no es que lo haya hecho, sino que lo hice sin pensar, me salió como una suerte de instinto.

Después Ale se durmió y me quedé pensando y recordando que desde pequeñita mamá me halaba los dedos de los pies mientras retozaba con ella en la cama, y hasta de grande mientras estaba acostada en el sofá viendo tele o leyendo un libro... qué rico.

Y quise seguir recordando para comprender por qué hago lo que hago y siento lo que siento...

... y me acordé que cuando tenía dolor de barriga (de verdad o de mentira) mi papá me acostaba en su regazo y me sobaba la barriga por lo que para mí era una eternidad...

... y me acordé que TOOOOOOOOODAS las noches del mundo me quedaba dormida en cualquier sitio que no fuera mi cama y alguno de mis hermanos (a quien mi mamá le endilgara el asunto) me cargaba o me llevaba al baño a hacer pipí y me acostaba en mi cama...

... y que mi mamá SIEMPRE me daba el final de sus barquillas, de los helados, de un sandwichito, de lo que fuera, se lo pidiese o no. GRACIAS.

...y que una mañana me picaba tanto la cabeza por no haberme bañado (en una de esas de rebeldía de no bañarse que le entra a uno como a los 8 años) que me senté a llorar en el pasillo de los cuartos a ver si alguien se "compadecía"de mí...

... y que mi cuarto tenía un papel tapiz de flores y mi cama era blanca...

... que cuando tenía como 6 ó 7 años me depilé las piernas con espuma Veet...

... que una vez jugando con una amiga a los Ángeles de Charlie nos comimos todo el jamón de su casa porque ese era la comida especial que nos daba poderes...

... de que me levantaba tempranito para jugar barbie por hooooooras...

... de que le gastaba las cremas, perfumes y talco a todo el mundo para preparar sobre una cartuchera plana de plástico de Tom y Jerry "pasta de amalgama" para mis pobres pacientes imaginarios cuyas caries nunca se tapaban...

... de que cuando iba con mi abuelo a misa los Domingos, nos encantaba meternos en el carro caliente y quedarnos ahí un ratico, luego abríamos las ventanas...

... que mi abuela nos daba frescolita HELADA cuando llegábamos sedientos a su casa después de jugar... ni hablar de los helados caseros...

... de que cuando le preguntaba a Nelson "para dónde vas" (a ver si me pegaba con él tipo llavero) me contestaba "pa'viejo" (grrrrrrrrr!)...

... que Fede me daba su franela sudada para que la oliera (siempre el mismo bacilador)...

... que Nera me llevaba a la Universidad con ella, a los exámenes, a sus sesiones de estudio, a los ensayos de la coral... qué rico!...

... que Héctor me enseñó a manejar y que me tenía entrenada para que cuando se "paleaba"el carro y manejaba sin licencia si nos paraban yo fingiera un mega dolor de barriga...

En fin... la lista es interminable; también noté que hay períodos como en blanco...y sé que habrá mil cosas que no recuerde pero ojalá pudiera...

viernes, 7 de septiembre de 2007

"La lontananza es como el viento...

... aviva los fuegos grandes y apaga los pequeños."
Esto lo dijo mi querida Sulma una noche en la mesa del comedor de su casa en la sobremesa de la cena... sé que es de una canción italiana (si no me equivoco, lontananza es distancia en italiano). No recuerdo a propósito de qué lo dijo pero nunca lo voy a olvidar... y hoy cobra una vigencia!


Me acordé porque tengo un guayabo HORRIBLE. Me hacen mucha falta mi mamá, mis hermanos y algunos de mis amigos... mis fuegos grandes (o metáfora para amores importantes) están hoy más avivados que nunca.

Al perder el contacto diario con mis seres queridos siento como si me borrara poco a poco de sus vidas, como si me convirtiera en sólo un recuerdo... y eso dá mucho miedo... se siente uno como un poco muerto, como si te estuvieses lanzando en un vacío.

Sin embargo ha sido una buena experiencia pues me doy cuenta de quién realmente me importa y me asombra el resultado. Se sinceran los afectos, se limpian los compromisos y solamente queda el amor y las relaciones verdaderas, esas que trascienden el tiempo y el espacio... y a pesar de la tristeza y de la añoranza y del miedo y del vacío, me hace feliz saber que he amado (y amo), que he construído relaciones enriquecedoras, y que tengo muchos momentos especiales qué recordar, o mejor dicho que re-visitar. Ahora POR FIN puedo ver el árbol en el reflejo del charco (o metáfora para ser capaz de reconocer una relación que vale la pena de otra que no y que cobra sentido al ver la imagen adjunta); así que me doy MUCHA menos mala vida, me bacilo las cosas buenas y las que no me gustan tanto... ni pendiente. Me concentro en las cosas que me unen y listo.

También siento una suerte de liberación porque en mi mente reconstruyo, recreo o creo conversaciones solamente con quien quiero y no con quien necesariamente tengo que hacerlo porque "toca".

Para concluir, un par de citas y la imagen prometida...

En la soledad se halla lo que muchas veces se pierde en la conversación. autor:
Olivia Sabuco

La distancia es la piedra de toque de los verdaderos afectos. autor: Henri Lacordaire
"Puddle". Escher.-