Mi hija de tres años está pasando por una etapa muy interesante, y es que ya tiene unos repertorios de manipulación sorprendentes. Al mismo tiempo, está poniéndonos a prueba constantemente, a ver dónde le ponemos el límite…
Esto me tomó por sorpresa y de pronto me encontré que me pasaba todo el día diciendo NO. Ya hacia la tarde-noche, no tenía ni idea si podía ser un SI, pero a esa hora ya estoy tan cansada que recurro a la vieja estrategia de “porque NO, y punto”.
He estado pensando (y sintiendo) que el NO se me está gastando. Lo noto en que se “desconecta”cuando empiezo a explicar por qué NO o en que “no obedece”, o en que le pregunta a otro adulto (llamese abuela o papá)
No quisiera por nada del mundo que Alejandra se sintiera “atrapada sin salida” pues en la medida en que dices NO por un lado, ella puede tratar de buscar dar salida a ese impulso por otro lado; bien sea inventado algo nuevo, o gritando más fuerte, o haciendo algo peligroso. Quisiera que ella aprendiese de autonomía y no de culpas, miedos y vergüenzas; así que me di a la tarea de investigar un poco sobre las alternativas al NO y aquí van algunas recomendaciones:
1. EL TONO DE VOZ: No grites a menos que la casa esté en llamas. El gritar muestra descontrol y falta de respeto (hacia ti mismo y hacia los demás). Cuando sientas que estás a punto de gritar, cuenta hasta 10, respira profundo y luego dí lo que tengas que decir.
2. PREGUNTAR: Prueba de vez en cuando pregunta en lugar de decir qué hacer. Por ejemplo: en lugar de decir, “cepíllate los dientes” puedes decir “qué hacemos después de desayunar?
3. ESCOGER: Cuando sea posible, da la instrucción con 5 o 10 minutos de antelación, así disminuyes la resistencia e incrementas la posibilidad de obediencia. Por ejemplo: en lugar de decir “Nos vamos”, prueba decir “Nos vamos dentro de 10 minutos, qué es lo último que quieres hacer, columpio o tobogán?” o también, en vez de decir “recoge tus juguetes ya” puedes decir “cuando se acabe el programa que estás viendo, recoges los juguetes”.
6. HAZLO TU: Cuando no prefieras no hablar o en caso de que tu hijo sea muy pequeño y la instrucción sea compleja, puedes simplemente tomar acción. Por ejemplo, en lugar de decirle “Siéntate aquí” (por décima vez) cárgalo y siéntalo donde corresponde.
7. USA EL SENTIDO DEL HUMOR: eso ayuda tanto al padre como al hijo. Siempre que puedas, disminuye la tension hacienda alguna broma. Por ejemplo, en lugar de decir “Escúchame que te estoy hablando” llama su atención con un juego como “Ay, aquí viene el gusanito a despertar a los niños que no oyen.” (si no funciona, por lo menos se rieron un ratico).
8. RUTINAS, RUTINAS: tener una rutina ayuda a evitar la necesidad de dar órdenes constantemente. El niño sabe lo que viene o lo que se espera que haga.
9. PACIENCIA: a veces nos olvidamos que ciertas cosas toman tiempo aprenderlas. Cuando haya habido algunos cambios (vuelta a clases después de vacaciones, mudanza, entre otros) es normal que todos nos sintamos fuera de lugar y necesitemos un tiempo para “recordar” o reconstruir nuestras consistencias.
10. BUENAS SALIDAS: en lugar de decir NO de plano, puedes postponer o decir cuando SI. Por ejemplo, a cambio de decir No puedes decir: Claro que sí, después que…; Si, mañana; Si, primero esto y luego….; Déjame pensarlo…; Lo puedes hacer en el parque…
Quisiera terminar este post con una última reflexión personal. Se trata de tener expectativas realistas sobre nuestra labor como padres. No esperemos ser perfectos sino poner empeño en mejorar la calidad de la relación con nuestros hijos.
Buena suerte!
Fuentes:
http://www.positivediscipline.com/articles/no.html
http://www.supernanny.com/Advice/-/Your-child/-/Child-care/Alternatives-to-No.aspx
jueves, 8 de enero de 2009
martes, 9 de diciembre de 2008
Cuantos regalos son suficientes?
Quienes me conocen saben que no pierdo oportunidad de ponerme filosófica. ¿Y qué mejor oportunidad que la Navidad? Y es que la lectura de un libro, “The Blessing of a Skinned Knee” escrito por Wendy Mogel, me la puso demasiado fácil.
Este libro, del cual me oirán hablar muchísimo, trata de los principios básicos a seguir de acuerdo a la tradición judía para criar hijos “self-reliant” . Lo que en cristiano quiere decir, gente de bien, con confianza en sí mismos y con buen juicio. Religiones aparte, el libro es de una profundidad y una sencillez únicas, trata de temas cotidianos que fácilmente pasan desapercibidos. En él he encontrado incontables tesoros para una de mis actividades favoritas: ser mamá.
Como por ejemplo, encontré que a veces lo mejor es lo suficientemente bueno y no lo excelente. ¿ Y qué tiene que ver esto con la cantidad de regalos que es conveniente comprar a tus hijos en Navidad? Pues tiene que ver por lo siguiente:
- Hay muchas razones que nos llevan a desear rodear a nuestros hijos de todos los regalos que se merecen. Estas van desde el remordimiento por no pasar mucho tiempo con ellos, pasando por deseos de “darle a nuestros hijos lo que no tuvimos”, incluyendo que el chamo/a se portó buenísimo, o porque puedo, ¡y punto! Pero ponte a pensar, ¿qué te dolería más: perder una de cinco barajitas que tenías o perder una de mil? Está claro, los bienes escasos ganan valor; y como dice mi mamá “es mejor quedarse con ganas que harto”. Se trata entonces en un primer término de aprender a valorar.
- Otro aspecto importante es el de aprender a elegir. Aun cuando tu presupuesto sea infinito, que “la lista al Niño Jesús o Santa” no sea infinita también. Dale a tu hijo la tarea de escoger o de al menos poner en orden de preferencia. No pienses por un segundo que estás siendo cruel. Eso les enseña a priorizar, a organizarse, a saber lo que quieren. Aprenden a formarse expectativas más realistas; lo que los prepara para cuando no estén bajo tu cobijo, para cuando el mundo no responda de forma inmediata a sus deseos sino que toque ser creativo, persistente, buscarle la vuelta.
Entonces, ¿cuántos regalos son suficientes? El número mágico depende de tu presupuesto, del tamaño de tu familia, y también de lo que te pida tu hijo/a (a lo mejor te sorprende pidiéndote una sola cosa!)
¿Cómo ayudarlos a elegir? En función del número que hayas escogido (a mí me gusta el número 3) y de tu presupuesto, puedes hacer lo siguiente:
- Con niños entre 2 y 3 años, puedes irte a la juguetería y déjalo/a que juegue por toda la tienda y anota lo que más le gustó. Pre-selecciona lo que se ajusta al presupuesto que fijaste, y luego pregúntale qué le gustaría que fuese en la lista (uno menos que el número de regalos que escogiste) y deja el “extra” como sorpresa. También puedes usar recortes de los juguetes y hacerlo en casa.
- Con hijos más grandes hazles saber cuál es el presupuesto, déjalos que te ayuden a encontrar dónde lo venden, dónde se consigue a mejor precio, y sigue la misma "regla" del N-1 para dar cabida a la sorpresa.
Buena suerte con la estrategia.
Feliz Navidad y que el año nuevo les traiga lo suficientemente bueno…
Este libro, del cual me oirán hablar muchísimo, trata de los principios básicos a seguir de acuerdo a la tradición judía para criar hijos “self-reliant” . Lo que en cristiano quiere decir, gente de bien, con confianza en sí mismos y con buen juicio. Religiones aparte, el libro es de una profundidad y una sencillez únicas, trata de temas cotidianos que fácilmente pasan desapercibidos. En él he encontrado incontables tesoros para una de mis actividades favoritas: ser mamá.
Como por ejemplo, encontré que a veces lo mejor es lo suficientemente bueno y no lo excelente. ¿ Y qué tiene que ver esto con la cantidad de regalos que es conveniente comprar a tus hijos en Navidad? Pues tiene que ver por lo siguiente:
- Hay muchas razones que nos llevan a desear rodear a nuestros hijos de todos los regalos que se merecen. Estas van desde el remordimiento por no pasar mucho tiempo con ellos, pasando por deseos de “darle a nuestros hijos lo que no tuvimos”, incluyendo que el chamo/a se portó buenísimo, o porque puedo, ¡y punto! Pero ponte a pensar, ¿qué te dolería más: perder una de cinco barajitas que tenías o perder una de mil? Está claro, los bienes escasos ganan valor; y como dice mi mamá “es mejor quedarse con ganas que harto”. Se trata entonces en un primer término de aprender a valorar.
- Otro aspecto importante es el de aprender a elegir. Aun cuando tu presupuesto sea infinito, que “la lista al Niño Jesús o Santa” no sea infinita también. Dale a tu hijo la tarea de escoger o de al menos poner en orden de preferencia. No pienses por un segundo que estás siendo cruel. Eso les enseña a priorizar, a organizarse, a saber lo que quieren. Aprenden a formarse expectativas más realistas; lo que los prepara para cuando no estén bajo tu cobijo, para cuando el mundo no responda de forma inmediata a sus deseos sino que toque ser creativo, persistente, buscarle la vuelta.
Entonces, ¿cuántos regalos son suficientes? El número mágico depende de tu presupuesto, del tamaño de tu familia, y también de lo que te pida tu hijo/a (a lo mejor te sorprende pidiéndote una sola cosa!)
¿Cómo ayudarlos a elegir? En función del número que hayas escogido (a mí me gusta el número 3) y de tu presupuesto, puedes hacer lo siguiente:
- Con niños entre 2 y 3 años, puedes irte a la juguetería y déjalo/a que juegue por toda la tienda y anota lo que más le gustó. Pre-selecciona lo que se ajusta al presupuesto que fijaste, y luego pregúntale qué le gustaría que fuese en la lista (uno menos que el número de regalos que escogiste) y deja el “extra” como sorpresa. También puedes usar recortes de los juguetes y hacerlo en casa.
- Con hijos más grandes hazles saber cuál es el presupuesto, déjalos que te ayuden a encontrar dónde lo venden, dónde se consigue a mejor precio, y sigue la misma "regla" del N-1 para dar cabida a la sorpresa.
Buena suerte con la estrategia.
Feliz Navidad y que el año nuevo les traiga lo suficientemente bueno…
viernes, 8 de agosto de 2008
Espejismos y espacios...
"Que rollo tan balurdo" me dije al día siguiente de haber leído el último post... especialmente por la parte de haber visto a alguien que me recordó todo lo que yo quería ser...
... porque buscando aire después de lo que había sentido como un golpe en el estómago de esos que te dejan sin aliento, me dí cuenta de que lo que había visto era un espejismo o una imagen no actualizada de mí misma, lo que en castellano quiere decir que eso era lo que yo quería ser hace muuucho tiempo, pero que ni por un segundo cambio mi vida de ahora por esa que quería para mi... qué buena bocanada de aire!!!!
A veces como que hacen falta esos golpes para sacar el aire viejo y llenarse los pulmones, el corazón y el alma de frescura y novedad...
Sacar ese aire viejo que te confunde el rastro a seguir, con pistas de olores de otras épocas y de otros caminos...
Bueno, esto era algo que tenía pendiente por decir... pero lo que me hace sentarme hoy a escribir es la necesidad de E S P A C I O . . .
... que en castellano quiere decir, que me dí cuenta que las cosas son para que estén mientras te hagan sentir bien... en el preciso momento en que empiezas a moverla de un lado a otro o a "guardarla" ES QUE YA NO LO NECESITAS Y HAY QUE DEJARLO IR...
Todo vino a propósito de la recontraladilla que me dá tener cosas guardadas bajo la cama, abrir una gaveta y darte cuenta que el 90% de las cosas que están allí no importan, tener que mover una cosa para sacar otra o que para sacar algo se te caen tres vainas más (esto es lo que más me pone veeeeeerrrrrde)...
Sueño con tener lo exactamente justo y necesario, no quiero mucho ni poco, solo lo que me quepa, lo que me deje aire (y dale con el aire!), lo que tenga un sitio no compartido (es decir una cosa en un lugar y punto!)
Quien tenga alguna idea que me avise...
... porque buscando aire después de lo que había sentido como un golpe en el estómago de esos que te dejan sin aliento, me dí cuenta de que lo que había visto era un espejismo o una imagen no actualizada de mí misma, lo que en castellano quiere decir que eso era lo que yo quería ser hace muuucho tiempo, pero que ni por un segundo cambio mi vida de ahora por esa que quería para mi... qué buena bocanada de aire!!!!
A veces como que hacen falta esos golpes para sacar el aire viejo y llenarse los pulmones, el corazón y el alma de frescura y novedad...
Sacar ese aire viejo que te confunde el rastro a seguir, con pistas de olores de otras épocas y de otros caminos...
Bueno, esto era algo que tenía pendiente por decir... pero lo que me hace sentarme hoy a escribir es la necesidad de E S P A C I O . . .
... que en castellano quiere decir, que me dí cuenta que las cosas son para que estén mientras te hagan sentir bien... en el preciso momento en que empiezas a moverla de un lado a otro o a "guardarla" ES QUE YA NO LO NECESITAS Y HAY QUE DEJARLO IR...
Todo vino a propósito de la recontraladilla que me dá tener cosas guardadas bajo la cama, abrir una gaveta y darte cuenta que el 90% de las cosas que están allí no importan, tener que mover una cosa para sacar otra o que para sacar algo se te caen tres vainas más (esto es lo que más me pone veeeeeerrrrrde)...
Sueño con tener lo exactamente justo y necesario, no quiero mucho ni poco, solo lo que me quepa, lo que me deje aire (y dale con el aire!), lo que tenga un sitio no compartido (es decir una cosa en un lugar y punto!)
Quien tenga alguna idea que me avise...
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